viernes, 12 de diciembre de 2008

"Yo sabía que "pavo" significaba "Perú"..."

LA PLAZA "PERU" Y EL PAVO
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Como ustedes no sabrán, porque estos son conocimientos de muy alta cultura, el pavo es un bípedo plumífero (como tantos otros plumíferos que descargan sus hígados en las máquinas de escribir) irreprochablemente vestido de negro y con una especie de corbata “michi” en el pico que –vivo- abunda en los corrales pobres y muerto preside los banquetes ricos. Además, en nuestro caso de peruanos “a muerte” (porque alguien los viene matando poco a poco) ocurre que “pavo” significa nada menos que “Perú” en portugués. Lo digo con la certeza de haber vivido tres años en Lisboa, con un cargo diplomático. Bueno, resulta que, además de esta incómoda coincidencia donde el pavo se identifica con el Perú, también tenemos el agravante de que en todos los ámbitos de la lengua inglesa al pavo se le llama “Turkey”. Esto es, Turquía. Sobre cuanto piensen los turcos al respecto, hace veinte años que no sé nada porque –cuando salí de Stambul, donde comía otras carnes que además bailaban como serpientes erguidas –juré no regresar más, para que no me aplicaran los tormentos ofrecidos por un pavo –digo, por un gallo, únicamente interesado en reducirme a cubitos.
Al regresar de Turquía, como era natural, volvió a la superficie de mi memoria el asunto del binomio “Perú-Turquía” cuyo capítulo he querido olvidar para siempre, ignorando que lo del “pavo” me tenía reservadas otras sorpresas. En efecto y para comenzar, pavo es el animal nacional de Piura (incluida Paita, donde tuve el honor de “venir al mundo” sin saber que se referían a “este mundo” y no al Jardín de las Delicias. Desde otro ángulo, ético y sonoro, todo el país consideraba al pavo como “cojudo”, que no viene de “cojo” pero va por ese camino. Ahora bien, el pavo gozaba también de otro seudónimo o sinónimo (¡Me da pavo... tengo pavo... fulano es un pavo... zutano es un pavo zonzo... y, así, por el estilo) Sin embargo, en lo íntimo de mi alma y de mi cultura sensacional, yo sabía esa cosa terrible de que “pavo” significaba “Perú” y viceversa. Recuerdo que la mente se me hizo un milk-shake cuando, en el aeropuerto de Nueva York sufrí esta humillación:

-¿Name of your country...?
-Pavo… ¡Oh, excuse me… Turkey.. no, no.. Perú…!

Fue terrible y no lo he olvidado jamás. Pero seguí investigando, computando, resumiendo y buscando hasta llegar a una alternativa: ¡O Perú, nada más, aunque signifique pavo... o Pavo, nomás, aunque todo el mundo me haga cachita...
Finalmente, me quedé con lo de “Perú”, que era más familiar. Y así he venido sobreviviendo a la dicotomía “Perú-Pavo” hasta que, hace pocos días, el burgomaestre limeño (Ojo, no “vulgomaestre”, como otro que tuvimos no sé cuándo) a quien felicitamos por haber echado de la plaza de Armas a Pizarro (no el cobrador de no sé qué, sino al que vino con Almagro y eso) para deshumillar a la ciudad, pero pensamos que sería cosa de consultarlo con su almohada porque yo –desde que se me cayó el reloj en la sopa- no tengo tiempo. En efecto, la plazuelita es como para barrio pobre de provincia misérrima; las mangueras que riegan el área central hacen llorar a la gente. No sólo porque el agua, al saltar, salpica en los ojos y, francamente, se le ve pobrísima, como un amigo que invirtió sus fondos en bonos del Gobierno, antes de matar a tres funcionarios y de suicidarse él mismo. ¿Por qué no le pusieron una estatua de Atahualpa? Alguien dijo, por ahí, que el cholo era ecuatoriano; “mono”, para decirlo familiarmente porque yo estuve deportado tres veces en Guayaquil y me trataron como de la familia. Pero es que en esa época no había fronteras sino las dispuestas por la corona española. El mundo ha cambiado; Bolívar está en la plaza del Congreso (O “Siníngreso económico, según dicen sus guachimanes, también conocidos como “diputados” y “cenadores” (De cenar a “menú libre”); San Martín, que le hizo la prueba del esfuerzo a una niña de trece años, con la cual se largó a Francia cuando todavía no éramos “libres” porque, la verdad, al 28 de Julio habría que ajustarle el almanaque. Ayacucho recién se produjo en el año 24. Pero, como dicen, “el fuerte come primero y el débil no come nunca”. Ahí está Sucre, un tipo extraordinario. Y sigue la lista, pero no sigo porque estoy apurado.
Además, llamarla “Plaza Perú” no tiene peso, como una flaca que conozco por ahí. Donde hay que poner un gran monumento es en la Plaza de Armas del Perú, mi estimado alcalde, a quien no veo desde hace taitantos años. La plaza de Armas tiene una historia hermosa, propia y enaltecedora. Ha sido testigo de mil acontecimientos que nos enorgullecen. En el 895 mi padre salió con unos amigos suyos a “contar cadáveres”. Y según el taita, que no mentía, contaron cinco mil muertos entre Piérola y Cáceres. ¿Todo eso lo vamos a cambiar con un chorrito que, con perdón de la concurrencia, en Piura llamarían “miaus de borracho” si vienen a ver el supuesto chorrazo de la placita en cuestión, ¿Dónde, mi estimado alcalde, está la gran Estatua que se merece José Santos Chocano? (abajo). ¿Y la de César Vallejo? (arriba). ¿Y la de tantos grandes hombres que no están consagrados por mediación de algunos huachafos de origen extranjero que odian a Chocano o desprecian a Vallejo?. Cuando tenga usted un poco de tiempo, agarra, me llama, me invita un lonchecito y yo, en cuya casa se han hospedado Georgette Vallejo y la esposa centro americana de Chocano, amén de muchas otras cosas que conozco, en cuanto a lo que son verdaderos delitos contra la historicidad patria. Ahora no lo vemos, pero en un futuro corto, cuando el Pavo, digo, el Perú despierte vamos a tener un verdadero terremoto social. El Pavo es de todos los comensales y quienes sigan pensando en la “repartija” se van a despertar en cualquier momento. Aquí hay que entrar con mano de hierro (no de “yerro”, que es error, sino de “hierro”, que es firmeza) Mientras tanto y regresando a su placita, piense usted mi querido Alcalde: Si a la fuente no le ponen agua de colores sino agua de caño, nomás, van a creer que es ducha o caño para lavarse la cara. Póngale colores al agua, por lo menos. Ítem más como aquí cada quien hace lo que le “dea” la gana, si corta el agua por la noche la convertirán en picherio u orinario, con perdón de la palabra; hay que prohibir sentarse en los bordes a comer sánguches o cosa parecida (lo cual exige varios vigilantes las 24 horas; hay que suprimir el paradero de la esquina porque le quita respeto al tinajón, así como -importante- tiene que hacer salir del sexto o séptimo piso del edificio central a la Oficina de Inteligencia, desde donde vigilan a quienes, con larga-vista y todo, están vigilando, fotografiando y filmando a cuantos se acercan a la puerta lateral de Palacio o se orinan en el rinconcito, que también lo hacen cuando no están de acuerdo con el Régimen. Para terminar, porque se me acaba la cinta de máquina, a la plazuelita hay que ponerle su cartelito, cosa que la gente no se confunda. O sea, algo que diga “Plaza del Perú”, que en realidad es una plazuelita como las de la Sierra, o las iniciales, nomás (P.P) como “Plaza del Perú”, que la gente aprovechará para usar las dos “pes” (P.P. o P. de P. por ejemplo) o, finalmente, para quienes hemos viajado por todo el mundo y tomando una decisión enérgica, ponerle, nomás “Plaza del Pavo”, para demostrar que somos cultos y que hablamos portugués. ¿Se imagina usted, por ejemplo, con qué entusiasmo gritarían los hinchas si nuestro país jugara algún partido internacional de fútbol y estuviéramos a punto de la victoria?

¡Pavo o no Pavo, Pavo será...!

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues que puedo decir como peruano nada mas que hay muchos Perú en nuestro querido Perú. Quizá el nombre de nuestra nación y el significado en portugués es una burla del destino o Dios es un chileno pendejo!!...

Excelente nota.

Anónimo dijo...

Por dignidad y respeto a la historia, el nombre original es "Birù" o Berù, olvidèmonos del nombre Perù!, ese nombre lo crearon españoles y portugueses con la clara intenciòn de denigrar, de desprestigiar la imagen de los antiguos habitantes, las burlas coloniales españolas resumidas en el nombre "perù" a la damier!.



Anónimo dijo...

Yo soy biruviano

Anónimo dijo...

yo soy un neocastellano a honor de la gobernación de nueva castilla.

Frank Ze dijo...

Si, es una majadería de los portugueses, debería decirse gallina o vagina a brasil u portugal, haber que dirían.

Anónimo dijo...

Perú es diferente a Peru

Anónimo dijo...

Perú diferente a Peru(pavo)!