lunes 12 de abril de 2010

HOY SOFOCLETO -LUIS FELIPE ANGELL DE LAMA- CUMPLIRIA 84 AÑOS SI VIVIERA...

Un día como hoy, de hace 84 años nació -en Paita, Piura- Luis Felipe Angell de Lama, Sofocleto, fallecido el 18 de marzo del 2004 en la Clíníca Ricardo Palma, en Lima.
Sofocleto nació a las cinco de la madrugada del 12 de abril de 1926 y vivió en el puerto hasta los cuatros años de edad. Su familia se trasladó a Lima, pero el creador de los sinlogismos nunca olvido su tierra natal.
Luis Felipe, como gustaba que lo llamarán, exhaló el suspiro del adiós, cuando le faltaba casi un mes para cumplir los 78 años de edad y se aprestaba a celebrarlos en Paita, ciudad que ha perennizado su memoria con el Parque Sofocleto.
El parque que recuerda a Luis Felipe Angell de Lama, Hijo Predilecto de Paita, se inuaguró el 12 de abril del 2003. Lo construyó el alcalde Walter Wong. El busto lo donó el Centro Federado de Periodistas de Piura que presidía el ingeniero Raúl Fernando Moscol León.
En Piura, recordando su  memoria, hoy -a las siete de la noche- se oficiará una misa, en la Iglesia San Sebastián,  por el eterno descanso de su alma.

domingo 28 de marzo de 2010

LOS CONCHUDOS

 
Los conchudos es el nombre del tomo II de la Enciclopedia de la conducta humana que escribió SOFOCLETO. El tomo I hizo célebres a Los cojudos.
Luis Felipe, en este libro hace un análisis del carácter y personalidad de la concha y explica el por qué a Lima se le conoce como  "La ciudad de los reyes". La respuesta es:  porque habitan los reyes de la concha.
Establece, también, una escala categórica de conchudos, a saber:
1. Los que tienen concha y no tienen corazón.
2. Los que tienen corazón y tienen concha.
3. Los que tienen más concha que corazón.
4. Los que tienen más corazón que concha.
5. Los que tienen corazón y no tienen concha.
6. Los que yo tienen concha ni corazón
Son conchudos, a decir de don Sofo:

El que llega aun velorio y pasa directamente a chupar.

El que se ocupa en el único baño por horas.

El que se hace servir, porque tiene una afección al esfuerzo físico.

El que pide la palabra y no deja hablar al orador.

El que la da la espalda al mozo en el momento preciso.

El que abandona a la suegra por bajar a la niña que lo puede hacer sola.

 
El que no puede hacer esfuerzo, pues le espera una jarana hasta las cinco de la mañana

 .
El que no tiene hora para levantarse.

El vecino de arriba que reclama cuando uno está en lo mejor de su jarana.

El conchudo es más feliz cuando está en familia.

viernes 26 de marzo de 2010

PRIMER FESTIVAL DEL HUMORISMO

En los inicios de la década del sesenta, Luis Felipe Angell de Lama, SOFOCLETO, reunió en el Primer Festival del Humorismo los mejores temas de los cultores de este género. Seleccionó y publicó en tres tomos, poemas y narraciones festivas de los más destacados escritores de la época, para Ediciones Nueva Tierra que dirigía Rafael Humberto Gaviria.

El libro primero -Antología del humor universal- contiene El diario íntimo de Eva de Mark Twain y El. famoso cohete de Oscar Wilde. También Wenceslao Fernando Flores escribe Historias del tranvía y Enrique Jardiel Poncela nos dice que "Lo peor que hay en el mundo son los hombres y las mujeres". Finalmente. G.K. Chestertonc revela Las ventajas de no tener más de una pierna y Noel Coward nos regala una comedia en dos escenas: El influjo de la temperatura.

El humorismo peruano es el título del libro segundo. El poema satírico de Felipe Pardo y Aliaga, la Constituciónn política abre este compendio. Seguidanente Manuel Asencio Segura cuenta las aventuras de Peli-muerto en La Peli-muertada, epopeya de última moda. El creador de las Tradiciones Peruanas, Ricardo Palma Soriano evoca a La llorona del Viernes Santo.

Ramón Rojas y Cañas, Manuel Atanasio Fuentes y José Arnaldo Márquez escriben Museo de limeñadas (Porquerías y adefesios), Catecismo para el pueblo (El gobierno de la libertad) y  La expiación de Virgilio, respectivamente.
También esta antología contiene La zamacueca de Ego Polobio; La verdadera candidez de Juan de Arona; La manta de Abelardo H. Gamarra; Los gallinazos de Federico Elguera y el poema Mandolinata de Leonidas Yeroví.

El libro tercero: Humoristas peruanos contemporáneos solo hay inspiraciones de tres escritores: Luis Rey de Castro, Héctor Velarde y Sofocleto, a quien los editores lo incluyeron porque "su presencia es imprescindible en una antología del humor peruano". El antólogo no había incluido ningún trabajo suyo.
Decadencia del asno, Nomenclatura y El hombre que dejo su saco (Sueño de una noche de verano) son escritos de Luis Rey de Castro. Velarde nos deleita con dos relatos: Forum-chocolate y La educación de Billy y Willy.
Cierra el último tomo del Primer Festival del Humorismo, Sofocleto -Luis Felipe Angell de Lama- con: Hacía una filosofía universal del gato, Las guerras médicas, Inyección intramuscular, Sinlogismos, Peines, navajitas y pan con huevo, Tras la cortina de nylon: los negros y Crónicas de un viaje-Suecia.  

domingo 21 de marzo de 2010

LA IGNORANCIA Y LOS MAESTROS

Por: LUIS FELIPE ANGELL DE LAMA
Hace apenas cuatro días asistí, en calidad de invitado (junto con personalidades de distintos matices: Nuestra inmortal Jesús Vásquez, “Reina y Señora de la Canción Peruana” como se le conoció y reconoció, desde hace muchos años, hasta hoy; el extraordinario Oscar Avilés, “La primera guitarra peruana” tal cual lo viene siendo desde hará unos cincuenta años; mi otro excepcional amigo, Alberto Ísola, que sigue promoviendo heroicamente el Teatro Nacional, y el suscrito “que habla”, como se decía aquí, en el año de la Pera.

Según sabemos, los maestros peruanos están agrupados en una importante y poderosa asociación pedagógica que bien puede movilizar alrededor de doscientas mil personal (la mayoría profesores) asociados al eterno problema de la Enseñanza en su eterna lucha contra la Ignorancia Oficial que, con tanto éxito, viene desembarazando la Instrucción en el Perú. Se debió la gentileza de esta invitación a la Asociación Nacional de Cesantes y Jubilados de Educación “ANCIJE” que preside actualmente el doctor Jaime Cuadros y que realizó con una maestría extraordinaria los festejos de su Institución en el 55 Aniversario de haber sido fundada.

Fue una celebración magnífica, perfecta y emocionante; conocimos de muy cerca el dramático problema de quienes consagraron sus vidas a la enseñanza y que, al final, aprendieron, más bien, cómo se proyecta y se realiza el analfabetismo peruano desde los influyentes niveles de lo que se denomina “Ministerio de Educación” sin que allí se educe nada a nadie. A los lectores les sorprenderá saber que nuestro país cuenta o descuenta de sus estadísticas algo así como 200,000 damnificados en todo el Perú, debido a la incompetencia y la ignorancia de quienes pretenden acabar con el analfabetismos peruano o disminuir el número de quienes actualmente ocupan importantes cargos vinculados al “desasnaje” de nuestros paisanos.

Este es, desde luego, una lucha de razones contra sordera y la experiencia de muchos años nos hace entender, cada día más y mejor, que aquí ni los maestros pueden enseñar ni los cachancanes administrativos aprender.

Fue una fiesta hermosa, cargadas de matices y demostrando la formidable solidaridad que une a los maestros entre ellos. Me encontré con maestros hasta de ochenta y cinco años, con una lucidez que ya quisieran muchísimos personajes perfectamente bien instalados en los cargos desde donde “educan” (Ni siquiera “instruyen”) al país entero. Esta ceremonia fue, para mí, algo muy específico y, si se quiere, íntimo, por cuanto a que mi vida siempre estuvo asociada con la Instrucción del país, única forma de sacar a nuestro pueblo del pantano donde se encuentra ahora, mientras otros países ya nos llevan delanteras inalcanzables. Como señalé ese día, cuando me ofrecieron generosamente el uso de la palabra, yo inicié mi instrucción desde apenas los cuatro años y medio, en un Kindergarten inaugurado por el Presidente Leguía en la tercera cuadra de la Avenida Arequipa (hasta hoy se conserva la capilla donde nos dictaban las primeras clases de la vida). Para mí sólo tenía el inconveniente de que todos mis compañeritos, hombres y mujeres, eran ciegos. Por problemas familiares que no vale la pena señalar, mis padres tuvieron que inscribirme allí, donde cursé, digamos, el Kindergarten y el primer año de Primaria. Aunque parezca una exageración asumí el cargo anónimo de “asesor” de mis compañeritos y les hacía muchas veces los “deberes”. Tan hermosa experiencia me duró toda la vida, hasta hoy, creándome algo así como una necesidad vital de ayudar a mis compañeros y a convertirme yo mismo en una especie de profesor anónimo. Esto lo hice toda la vida. Y cuando bastantes años después, mis actividades universitarias me llevaron en dos o tres oportunidades a la cárcel (No a la Comisaría, de donde uno salía por diez soles sino a la cárcel, propiamente dicho). A los estudiantes universitarios se nos enviaba a Lurigancho, sin ninguna prerrogativa especial y, en mi caso, la intuición me hizo hablar con un oficial a quien le dije que entre mis compañeros y yo podíamos hacer algo así como una pequeña escuela para ayudar los presos analfabetos en la lectura y escritura de nuestro idioma.

Aquello fue un éxito descomunal. El día anterior habían caído en garras de la policía dos camiones cargados de madera robada. Esa madera fue casi instantáneamente transformada (hay muchos carpinteros en el Lurigancho) resolviéndose que sí, necesitábamos un colegio de primaria para los analfabetos y, al día siguiente yo ya tenía local, tiza, asientos, pizarra, borrador y hasta unos cuadernos que vaya usted a saber de dónde salieron. Nuestra escuela duró los sesenta días que estuvimos presos los estudiantes y, ante la protesta de los demás presos “porque les quitábamos a su profesores” organizamos una reunión y escogimos un grupo muy entusiasta de presos, dispuestos a ofrecer sus conocimientos a los colegas. En los últimos días ya teníamos cajas de tizas y de libros, blocks de papel rayado para hacer los “deberes, borradores de madera, asientos, sillas y –cosa extraña- reparto general de fruta entre los “maestros”.

Cuando salimos yo traía dentro del alma una lección que jamás me abandonaría en todo lo concerniente a los seres humanos imposibilitados de surgir por sus conocimientos en las duras clases de la vida. Esto me sirvió como una brújula para siempre y, a la fecha, no son pocas las situaciones en que he puesto, modestamente, el hombro para ayudar al prójimo con la instrucción. Llegué a organizar una pequeña escuelita en el fondo de la selva, que llegó a tener como cuarenta alumnos, que comenzaban desde la letra “A” en el alfabeto universal y que, con el correr de los años, nos dio la satisfacción de encontrar un cacique completamente apto en los niveles de hablar y escribir el castellano. De allí hacia delante, la vida me ha sonreído en estos menesteres. No he vuelto a la cárcel todavía (aunque nunca debemos decir “de esta agua no beberé”) pero sí he logrado motivar a varios capos legítimos para salir adelante no con la chaveta sino con la cartilla. El niño no nace con el delito en el alma. Es la sociedad, mal constituida, la que lo hace abrir otras puertas y andar por otros caminos. Creo que los maestros son la más grande expresión de la solidaridad humana y que todos ellos deben recibir en forma unánime el apoyo de todo el país. A mí me apena ver cómo pasa el tiempo –hasta hacérsenos inalcanzable- a quienes vemos el problema con toda su transparencia y gravedad. No soy yo quién para darle orientaciones al Ministerio de Educación (Que debía ser de Instrucción Pública) pero sí creo que los maestros.-como decían y hacían los griegos de hace tres mil años- “deben enseñar hasta la muerte”.

El maestro ha encontrado las llaves para tramontar la enseñanza. Es ridículo, por no decir miserable, que se “jubile” a los maestros, como no se hace ni se ha hecho en los países más importantes del mundo, porque es un verdadero crimen contra la sociedad. No será esta la última vez que, según me lo permita el tiempo, vayamos insistiendo en el tema de la Educación. No se trata, señores, de un problema económico o social. Se trata de algo sensacional como posibilidad para levantar a nuestra niñez y juventud. A Jesucristo no se le llamó “El Divino Maestro” por gusto. En Grecia los maestros trabajaron los días de sus vidas, porque en la enseñanza está siempre la vida que palpita. En Roma jamás se juzgó a un maestro y en Europa, por si no lo saben las autoridades que hoy “educan” en vez de “instruir”, al maestro nunca se le jubila –salvo que él lo pida- y, como yo estuve tres veces en África, hace muchos años, en las incipientes tribus de ese entonces las tribus tenían tres hombres intocables. El rey o Jefe, el soldado y el maestro es algo tan importante como la vida. Repito: Estoy escribiendo a trancos largos porque así lo disponen mis circunstancias de estos días, pero quiero puntualizar que a partir de la fecha estaré en campaña nuevamente para defender a quien enseña, para ver si las autoridades aprenden. Cosa que es difícil, pero no imposible. El maestro es un soldado contra la Ignorancia. Tenemos en el Perú alrededor de doscientos mil soldados –muchísimos jubilados por la fuerza- quienes, sin otras armas que una pluma y un papel, pueden ganarle cualquier guerra a la ignorancia. Y los ignorantes, desde luego.

Quien arremete a un maestro se suicida ante sí mismo.

Domingo, 24 agosto 2003

miércoles 17 de marzo de 2010

SOFOCLETO GANO EN 1958 EL PREMIO NACIONAL DE LITERATURA JOSE MEJIA BACA

SOFOCLETO, ¿ESCRIBIO LOS PENDEJOS?

LOS PRIMEROS SINLOGISMOS DE SOFOCLETO

EN SIETE DIAS LUIS FELIPE ANGELL, SOFOCLETO, ESCRIBIO LA TIERRA PROMETIDA

LA TIERRA PROMETIDA, 2da. edición

EL CHINO FLASICO

SAN CAMILO, 2da. edición

¿COMO FUGO SOFOCLETO DE SAN CAMILO?

SAN CAMILO, 1era. edición

SOFOCLETO EN DOS COLUMNAS, 2da. edición

JOSE MARIA ARGUEDAS ARMA POLEMICA POR TIERRA PROMETIDA DE SOFOCLETO

LA TIERRA PROMETIDA, 1era.edición

HACE 6 AÑOS NOS DEJO EL GRAN LUIS FELIPE ANGELL DE LAMA, SOFOCLETO




sábado 2 de mayo de 2009

FERIA DEL LIBRO SE LLAMARA LUIS FELIPE ANGELL DE LAMA, SOFOCLETO

"Luis Felipe Angell de Lama, SOFOCLETO", será el nombre de la I Feria del Libro Piurano que organiza la Institución Educativa Miguel Cortés del Castillo, Castilla, Piura, Perú, entre el uno y catorce de junio del presente año.
Luis Felipe Angell de Lama, piurano, paiteño para más señas, es el escritor humorista del milenio. Ha escrito más de 50 libros y en 1958 obtuvo el Premio Nacional de Literatura, con su obra La tierra prometida. Leer más en COLEGIO MIGUEL CORTES
La invitación a participar es pública y las inscripciones de los literatos de toda la Región Piura se reciben en la secretaría del Miguel Cortés, de 8 a 12 m, de lunes a viernes. Pueden contactarse, además con Raúl F. Moscol León, Coordinador de la I Feria del Libro Piurano, al 96-9620801 o escribirle al correo rafemole@yahooo.com

miércoles 24 de diciembre de 2008

EL CODIGO SOFOCLETO

20 DICIEMBRE 2008
EL CODIGO DE HONOR DEL MARQUES DE CABRIÑANA.
Autor: Sofocleto (seudónimo de Luis Felipe Angell de Lama, 1926-2004)
Año de publicación: 1999, 153 páginas.

El presente volumen es lo que podría llamarse “El Pensamiento Vivo del Marqués de Cabriñana” y es una radiografía de la verdadera naturaleza que tienen los duelos, convertidos hoy –debido al progreso y a las nuevas drogas contra el cretinismo– en una verdadera pieza de museo, que a los espectadores les produce risa y a los protagonistas diarrea. Donde ocurre que los que pretenden lavar su honor, terminan al final lavando sus calzoncillos.
Entonces tenía once o doce años. Mi tío Carlos y yo habíamos caminado más de una hora por el mercado de Trujillo buscando una edición íntegra de Las mil y una noches. Hartos del sol, de alguna forma recalamos en una oscura librería de saldos en la que algo pareció interesarle. No era el libro que buscábamos pero, tras cancelar su precio, anunció que nuestra búsqueda había finalizado. Recuerdo que tenía las tapas azules y a un tipo bigotón en pijamas en la carátula. Creo que él no lo sabe pero así fue como obtuve el primer libro que leí en serio –quiero decir sin saltarme hasta la última página– en mi vida. El libro era el Manual del perfecto deportado y su autor, hasta entonces un desconocido para mí, era Sofocleto.
Artículo 13.- Cuando entre varios individuos ofenden a otro, este último tiene el derecho de elegir a quién debe exigirle reparación por las ofensas recibidas. Ahora bien, si no hay ningún enano o tuerto entre ellos, si la ofensa se ha producido en una cantina de los bajos fondos y es muy probable que ninguno de los agresores haya oído hablar jamás del presente Código, lo más prudente es entregar a dichos caballeros el reloj, el anillo de la familia, el dinero que se lleve encima y, en fin, todos los objetos de valor que puedan contribuir a calmar los ánimos del grupo. En circunstancias como estas, abofetear con el guante a cualquiera de los agresores o citarlos al campo de honor tiene un nombre específico: Suicidio.
Desde aquella primera lectura, debo de haber comprado al menos unos diez libros más de él. Aunque sería mucho decir que todos son excelentes, inolvidables, sí me parece justo decir que a Sofocleto le debemos más de lo que parece. Menos conocido como Luis Felipe Angell de Lama, Don Sofo debe de ser uno de los escritores peruanos más prolíficos que hay. Novelas, ensayos, décimas, artículos periodísticos y hasta diccionarios de refranes y de lenguas. Se dice que su obra completa abarca 162 volúmenes. Siempre me sorprende encontrar nuevos y nuevos libros que literalmente sostienen, porque están siempre debajo de todo, pilas enteras de libros en las librerías de viejo de provincia. Él es la mente macabra detrás de innumerables chistes que hemos escuchado desde chicos, él le puso “Caballo Loco” a Alan García, era él quien firmó miles de columnas en Ojo, La República y El Comercio. Yo creo que Sofocleto, detrás de su risa escandalosa, las historias sobre su niñez en Paita y sus varias deportaciones, era un hombre sencillo. Una amiga de la universidad recuerda haberlo visto varias veces en el Club Miraflores, altísimo y con un traje blanco, de seguro escribiendo sin escribir algún soneto al papel higiénico o corrigiendo mentalmente una cuartilla.
Artículo 177.- Si alguno de los contendores fuera sordo y estuviera, por lo tanto, imposibilitado de escuchar la palabra “Fuego”, dicha por el Director del Combate, tal palabra se escribirá en un cartel que, desde lejos, el Director mostrará al protagonista para que comience a disparar. Si, además de sordo, el protagonista fuera miope y no tuviera anteojos apropiados, no habrá otro remedio que encargarle a él mismo dar las órdenes pertinentes, advirtiéndole que por ningún concepto debe gritar “Rompan filas”, ”Socorro”, ”Mamá”, ”Cada uno para su casa” u otras frases de parecido jaez. Finalmente, si además de sordo y miope, el contrincante resultare ser también mudo, será lícito que los padrinos de ambas partes le apliquen un puntapié en el trasero por haberles hecho perder el tiempo miserablemente.
El Código de Honor… es un libro escrito a manera de Código de Leyes (con artículos, capítulos y notas al pie) sobre los supuestos, formas y consecuencias del duelo. Como él mismo lo afirma, la institución del duelo como mecanismo para defender el honor mancillado está tan pasada de moda como la pianola, la sombrilla o los escarpines. Sin embargo, el Código de honor… constituye, a su manera, un interesante ensayo sobre la irracionalidad de la violencia como mecanismo autocompositivo de diferencias y de cómo sus promotores no son más que perfectos idiotas, haciendo el ridículo. Un libro perfecto para disfrutar un día cualquiera, de a pocos, con una prosa exacta que lo vuelve agilísimo. Un libro ideal para enseñarle a cualquier persona que los libros también pueden, y deberían, ser divertidos.

Luis Felipe Angell de Lama ve como el alcalde de Paita, Walter Wong Ayón, intenta romper la botella de champagne, el día que se inauguró el Parque Sofocleto en Paita.

Una última nota. La noticia de la muerte de Sofocleto, hace varios años, fue lo primero que vi en la televisión la primera noche que vine a vivir a Lima. No estoy seguro de si es una coincidencia, una señal o algo parecido, pero esa noche me dio un poco de pena no poder llegar nunca a conocerlo, escucharlo reír o decirle algo. Después de todo, todavía le debo una visita a la Plaza Sofocleto en Paita (inaugurada por él mismo, ver foto arriba). Y, principalmente, debo terminar de leer todos sus libros. Hasta ahora, recomiendo con especial entusiasmo su Enciclopedia de la Conducta Humana (en tres tomos: Los Cojudos y Los Conchudos. Le faltó escribir Los Pendejos) así como el Manual del Perfecto Deportado y El Virus Matrimonial.
Mención aparte, en la tarea de recopilar lo existente sobre la obra de Sofocleto, merece la página de Raúl Moscol León.

miércoles 17 de diciembre de 2008

"Empecemos a re-estudiar el Perú"

SOBRE LA INMADUREZ

Entre la cordial y generosa montañita de cartas que nos han llegado, desde los más distintos y alejados rincones del mundo, por la aparición de nuestro “SOFOCLETO DOMINICAL”, hay una buena cifra de “visitadores” (ambos sexos, porque sin las mujeres no se puede vivir) relacionados con las eventualidades de la vida política en lo que todavía nos queda del Incanato.
No entraremos en más detalles, ni en nombres (por ahora) ni tampoco en nuestras inmortales “chapas” indelebles con que re-bautizáramos a tantísimos políticos, de todas las categorías y jerarquías. Nos parece -es evidente- que hay una gran crisis en el país, así como una grave resquebrajadura en cuanto a la realidad, los personajes del evento gubernamental y lo que se llama en la Parla Política “la circunstancia”. Aparte de eso hay una profunda inmadurez, una ambición desatada y una especie de locura colectiva donde ya no se sabe por dónde, exactamente, estamos caminando. Y hacia dónde.Emitir una opinión rotunda a estas alturas resultaría de una irresponsabilidad total y peligrosa. Para mí, con perdón de los puritanos, el Perú-personaje está enfermo, contaminado de algo, sufriendo de alguna peste y viviendo en la Luna. Es, con toda simpatía por mi patria, una verdadera mazamorra. El Perú actual está como uno de esos pacientes hospitalizados a los que se debe auscultar, examinar y profilactar (con perdón del neologismo) para determinar, exactamente, lo que sufre y de qué padece.Claro, imaginar al Perú en una cama de hospital, con pijama, un termómetro en la boca y una lavativa en el sitio correspondiente, no es como para levantar el ánimo a la indiada (en la que me incluyo), pero por un nudo hay que retomar la soga y todos, creo, tenemos la obligación de meter la cuchara para que nada se quede en el fondo. Dicho de otra manera, creo que al “meccano” del Perú lo han desarmado sin mucha experiencia y lo quieren armar, ahora, sin las indicaciones correspondientes. No me refiero particularmente a nadie, pero lo cierto es que andamos y estamos mal, como los niños muy niños, con diarrea, que no necesita presentación. Criticar es muy fácil y creo que pocas veces en nuestra Historia hubo tanto espacio para sembrar lo que uno quiera y, particularmente, productos relacionados con el Humor. ¿Chapas?. Tengo más de cien maravillosas, escondidas bajo tierra, lo mismo que algunos artículos, poemas, décimas, sonetos y cuanto siempre mantuve en mi repertorio, pero creo que todavía es mejor esperar, para ver si -por lo menos la buena suerte- nos alcanza para llevarnos por el camino preciso.
Siempre he dicho que al Perú no hay que tenerlo pegado a la nariz sino mirarlo en perspectiva. Desde un poco lejos se tiene la versión panorámica perfecta de lo que se debe examinar o autopsiar. Miren ustedes el grotesco problema habido entorno al caballo de Pizarro. Han resurgido los españolistas, que siguen viviendo en la Luna, sin la menor idea de lo que es nuestra nacionalidad. Veamos las cosas desde lejos, que eso es muy bueno –increíblemente- para los miopes importantísimos: Hernán Cortés (hay versiones de que el apellido era Cortéz, pero no importa; aquí en el Perú, todos los personajes tienen errores y horrores ortográficos (¡Si anotáramos cuanto se dice en el Ejecutivo y en el Parlamento..!) y lo importante es decir lo que se piensa. Don Hernán hizo de las suyas, naturalmente... tuvo su amante oficial (La Malinche) y lo pasó de lo más bien hasta que le salió el número premiado en el cementerio... ¿Qué ocurrió después? Nada. Para los mejicanos Cortés era un invasor, un asesino y (ver diccionario) un ladrón de siete espuelas. A la Malinche la calificaron de traidora, polilla y demás elogios, pero lo importante es que, hasta la fecha, en la Historia Mejicana y en México, no aparece el nombre de Cortés ni de la Malinche en ninguna parte, excepto en los W.C. (que no son las iniciales de Walter Carranza sino de Water Closed). Dicho de otra manera, en todo México NO HAY ABSOLUTAMENTE NADA QUE RECUERDE O ACEPTE A CORTES Y/O A LA MALINCHE.
Pero, ¿Qué ha pasado en el Perú con el caballo de Pizarro?. Que anduvo en el interior de la catedral, que lo pusieron luego en la escalinata principal del Arzobispado, lo trasladaron después de la plazuelita donde está el Servicio de Inteligencia Política, a la izquierda de Palacio y que, finalmente, lo tumbaron veinte cholos con una sonrisa de pómulo a pómulo. ¿Algún nativo descontento? No. Más bien le hacían cachita, en las narices. Pero ¿Quiénes salieron en defensa de Pizarro? Pues toda la huachafería social (?) que sigue sintiéndose “española”, vale decir “chapetona” como siguen siendo españoles los hijos (tres) que le dejó el virrey Amat a la Perricholi. En el Perú hay muchas cosas por tirar abajo, comenzando por la huachafería, de la que todos tienen su microbito por ahí. No es fácil renunciar a un antepasado, porque puede ser tema de conversación. Pero no es tan importante como creen algunos. Uno es de donde nació; no de donde nacieron sus antepasados. Y hablo por mí mismo, para poner la sopa en el fogón. Atenti: EN TODOS LOS LIBROS DE HERÁLDICA ESPAÑOLA, aparecen los antepasados directos, legítimos, auténticos y verdaderos de mi familia por vía directa y maternal DE LAMA. Repito, DE LAMA, con su “de” legítimo y no como lo usan huachafamente algunos, por ahí. Algún día me ocuparé de esto al detalle, porque la familia comienza en el año 1,070, cuando mis antecesores fundaron Santander a través de don Gómez Fernández de Segovia, modestamente secretario del rey Alfonso XI, quien le concedió el “Señorío de la Casa de Lama” y fue el primero que tomó ese nombre (De Lama) por apellido. Su hijo, Gabriel de Lama, II Señor de la Casa de Lama; Maestre sala de don Enrique IV, casado con doña Inés de Toledo, de la casa de los Duques de Alba (mis hermanos) –ya fallecidos- somos sobrinos 18 de la Casa de Alba, y por lo tanto, primos 18 de la Duquesa de Alba. Sus armas o escudos, son siete. Están en mi casa y en pergamino de la época. Etc. La lista es interminable. Pero desde el año en que llegó Pizarro a Piura, también llegó mi antepasado, que se quedó ahí, en Piura, porque no era soldado sino agricultor. Sigue la lista: Nacieron en Piura mi súper- tatarabuelo, mi tatarabuelo, mi bisabuelo, mi abuelo, mi madre (porque mi taita era inglés venido a Lima) y el suscrito que es el único sobreviviente en línea directa. He conocido personalmente al Rey de España, al Conde de Barcelona (quien era su padre) a la Duquesa y a muchos parientes de Lama, que todavía quedan en Santander, donde tenemos un mausoleo más grande que nuestra Plaza de Armas, pero nosotros (Yo, mis hijos Luis Felipe y Allan Norman, quien se llama Norman por nuestro tío abuelo, Sir Norman Angell, Premio Nobel de la Paz) somos peruanos hasta el último pelo de la cabeza o cualquier parte. Creemos que Pizarro fue, entre otras cosas, otro asesino (además de ladrón, amén de ambicioso y necio, como dice la canción) que NUNCA DEBIO ESTAR AQUÍ DONDE LO TUVIERON. En lugar de Pizarro (arriba, monumento a Pizarro en Piura, ex mercado viejo) han debido rendir un homenaje nacional que recordara al Inca Atahualpa, del cual hemos sido hermanones desde el segundo de Primaria, cuando comenzamos a saber de él, por nuestro librito de Historia del Perú.
En nuestro país estamos como las paltas verdes: Tenemos que madurar a tiempo o nos podrimos con pepa y todo. ¿Por qué no creamos una Academia Anti-Huachafería, con becas para algunos personajes parlamentarios, judiciales, gubernamentales y tantos otros males que andan por ahí? Empecemos a re-estudiar el Perú, en clases para todas las edades: Desde los seis hasta los ochenta años. Matrícula gratuita, con lápices y cuadernos gratis, amén de su desayuno con buena mantequilla y leche en vez de té, como se hace ahora. ¡Ta, que sacaríamos unos ciudadanos como para chuparse, no los dedos, porque el país anda muy corto en dedos limpios, pero –por lo menos- los dientes de uno mismo, que son gratis!
¡A la pucha, me había olvidado de Huáscar... pero, como lo sacaron en el primer tiempo y siempre le faltó ñeque, nos quedamos con el cholo Atahualpa, nomás...

domingo 14 de diciembre de 2008

"... algún día volveré a conversar con Alan García"

PERUANIZAR EL PERU

Sí, yo sé que es difícil, pero no imposible. La frase ha sido adjudicada a muchos personajes (inclusive a un abuelo mío –José de Lama- que fue parlamentario en épocas de Pardo y nunca cobró un centavo por sus emolumentos) pero donde yo la pesqué fue en Caracas, Venezuela, cuando se descubrió una cantidad de documentos y se comprobó que le dijo Simón Bolívar a San Martín, en la Conferencia de Guayaquil, cuando el tío Pepe comprendió que lo más prudente era picárselas a Francia (Bologne Sur Mer), junto con su amante de trece años, porque el hombre le gustaban las maltoncitas, a diferencia de don Simón, que vivió toda una epopeya con doña Manuelita Sáenz (ecuatoriana) que murió en Paita, a tres cuadras de nuestra casa solariega, frente a la playa, donde nacimos cinco generaciones de mi familia, el suscrito incluido. Porque la Historia es redonda, yo sé que algún día volveré a conversar con Alan García (abajo) sobre el misterio de sus restos, tras la epidemia de la fiebre amarilla. Algunos dicen que la cremaron pero nosotros (mi tatarabuela fue su amiga) decimos que la enterraron y que hasta ahora sigue donde siempre estuvo. Alan sabe que yo sé, pero Alan también sabe que yo no lo diré.
Bueno, la frase de Bolívar, al respecto, fue algo así como “es indispensable peruanizar al Perú, porque, algún día, España querrá recuperar lo que fue su colonia....” Parece que, de algún modo, San Martín quería vincular muy estrechamente al Perú con la República Argentina, donde él había nacido. Esto, definitivamente, no fue aceptado por Bolívar, cuyo proyecto de la Gran Colombia incluía a Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia. Definitivamente, Simón Bolívar manejó su política en el sentido de que el Perú independiente resurgiera con una personalidad clara, firme y propia. Esto es, que el Perú se peruanizara. Cosa que ahora no se ha podido hacer, modestamente.Mal podemos hablar de un Perú peruanizado si hemos permitido que el Canadá copiara, exactamente, la bandera peruana para cambiar la suya. Nadie protestó, nadie suspendió la relaciones diplomáticas con Canadá, nadie presentó una queja en las Naciones Unidas y hasta hoy la bandera del Canadá es una copia exacta de la nuestra. ¿Ustedes creen que al Brasil, por ejemplo, les habrían hecho semejante cosa? ¿O a México y, para ir a lo más chico, a Panamá, que es de este tamañito?. Solamente lo anterior bastaría para demostrar que, como lo dijera don Simón Bolívar, no se ha peruanizado ni medio, sin referirnos para nada al kilómetro cuadrado de territorio que le regalamos al Ecuador y sobre cuyo caso no se ha enjuiciado todavía a ningún régimen. Pero, pasando a la vida cotidiana actual, algo nos ocurrió durante el siglo 19 (que aquí terminó recién hace cuatro años) el Perú estaba totalmente extranjerizado por donde se le mirase: Los casimires eran ingleses, el té era inglés, el budín inglés, la hora (¡Que ya es el colmo!) era inglesa, la flema era inglesa y, por su lado, también casi todo era francés. Yo he nacido en un medio totalmente francés e inglés y sólo por circunstancias de la vida, el suscrito y algunos centenares de personas lucharon por peruanizarse de la dominación extranjera en los ámbitos cultural, formal y estructural. En la actualidad somos casi norteamericanos, pero eso corresponde a otro fenómeno histórico, si consideramos que el mundo, todo el mundo, pertenece a nuestros vecinos del norte y al que levante el dedo para protestar se lo cortan. Claro, el mundo ha cambiado, han cambiado todas las mecánicas universales y todos los países chicos (merefiero a la trascendencia y la significación de los países) a tal extremo que si –por ejemplo, no vayan a seguir mis consejos- le declaramos la guerra a los Estados Unidos, al medio minuto tendríamos que rendirnos incondicionalmente y buscar alguna manera más o menos digna de pedir perdón.
Pero, veamos, nuestra idea no es la de invadir los Estados Unidos ni cosa por el estilo sino (dentro de nuestras pequeñas posibilidades) nacionalizar, sencillamente, al Perú, dentro de circunstancias que no molesten ni toquen a nadie del extranjero. Hace sesenta años que vinieron al Perú los hot dog (butifarras), las hamburguesas (alemanas, no estadounidenses), la mostaza (en el buen sentido de la palabra), el milchéik y la mar en coche. Todas estas cosas –vamos a decir- se nacionalizaron en cuanto al concepto pero han seguido teniendo su nacionalidad extranjera, mientras al quechua no lo entiende ni macuito. Pero, aclaremos: El mundo está dirigido hacia el idioma inglés. No el de Inglaterra, que solamente lo hablaban mi abuelo y mi abuela, sino –sencillamente- el de los Estados Unidos, porque el comercio universal se habla en ese idioma. Y no sólo el comercio sino el entendimiento humano. Yo estuve en China tres veces y del chino sólo aprendí que China quiere decir “Sinjuá”. En cambio, todos los chinos hablan inglés. Y lo mismo ocurre en todos los rincones del tan desinflado globo terráqueo. Pero lo anterior no significa que debamos desfigurar o borrar nuestras propias esencias. San Martín no hablaba en inglés y Bolívar (abajo) tampoco pero, sin embargo, Bolívar lucho hasta el final por “nacionalizarnos” en el sentido exacto de la palabra. Esto es, educarnos en el orden de mantener nuestras esencias y definirnos ante la humanidad como peruanos. Pero todo esto ya pasó. No estamos, como Bolívar y San Martín, peleando contra el dominio español sino enfrentándonos a nosotros mismos, en tanto y en cuanto constituimos un país (en difíciles condiciones económicas y políticas, pero un país, no una chacra) y ahora sólo necesitamos “peruanizarnos”, con sentido común y criterio, en tanto y en cuanto somos peruanos y no indonesios (que no son de Indonesia sino de Indonesia, para aclarar conceptos y ortografías. Yo creo que si el Señor Toledo, fundara un Instituto de Peruanización Nacional para, por ejemplo, cambiar los diseños de la bandera peruana (lo de la tradición es una necedad si el objeto tradicional no existe) donde hay una cornucopia que sólo usan los maridos con la señora libertina, un arbolito de la quina, que ya no existe en el país, un chorro de monedas de oro que hoy no lo tiene ni el Banco de la Reserva y una vicuña, que están desapareciendo porque las exportan a Bolivia, Chile y Argentina. Ítem más, ¿Quiénes conocen la letra del Himno Nacional y quiénes se ofrecen (Aparte José Santos Chocano) para quemar vivas a esas horrendas estrofas que todo el Perú rechaza?. El “Somos Libres” no nos inspira nada. Porque, ¿De qué somos libres? ¿De las drogas, de los robos, de los asaltos, de la quiebra económica, de la prostitución comercializada, de la pobreza, de los personajes corruptos..? ¿De qué?
El Perú, en sí y por sí, es lo único real que nos queda entre manos. ¿Cómo nacionalizamos lo que es nuestro? Hay que ponerse, históricamente, al día. Somos un pueblo angustiado y depauperado. ¡Hay que cambiar, señores de Gobierno!. Y no cambiar dólares porque muchos ya lo hicieron, sino las estructuras sociales y económicas en que se apoya el Perú. Hace cincuenta años estuve en una gran fiesta en la Quinta Heeren. Ahora se derrumbó...

viernes 12 de diciembre de 2008

"Yo sabía que "pavo" significaba "Perú"..."

LA PLAZA "PERU" Y EL PAVO
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Como ustedes no sabrán, porque estos son conocimientos de muy alta cultura, el pavo es un bípedo plumífero (como tantos otros plumíferos que descargan sus hígados en las máquinas de escribir) irreprochablemente vestido de negro y con una especie de corbata “michi” en el pico que –vivo- abunda en los corrales pobres y muerto preside los banquetes ricos. Además, en nuestro caso de peruanos “a muerte” (porque alguien los viene matando poco a poco) ocurre que “pavo” significa nada menos que “Perú” en portugués. Lo digo con la certeza de haber vivido tres años en Lisboa, con un cargo diplomático. Bueno, resulta que, además de esta incómoda coincidencia donde el pavo se identifica con el Perú, también tenemos el agravante de que en todos los ámbitos de la lengua inglesa al pavo se le llama “Turkey”. Esto es, Turquía. Sobre cuanto piensen los turcos al respecto, hace veinte años que no sé nada porque –cuando salí de Stambul, donde comía otras carnes que además bailaban como serpientes erguidas –juré no regresar más, para que no me aplicaran los tormentos ofrecidos por un pavo –digo, por un gallo, únicamente interesado en reducirme a cubitos.
Al regresar de Turquía, como era natural, volvió a la superficie de mi memoria el asunto del binomio “Perú-Turquía” cuyo capítulo he querido olvidar para siempre, ignorando que lo del “pavo” me tenía reservadas otras sorpresas. En efecto y para comenzar, pavo es el animal nacional de Piura (incluida Paita, donde tuve el honor de “venir al mundo” sin saber que se referían a “este mundo” y no al Jardín de las Delicias. Desde otro ángulo, ético y sonoro, todo el país consideraba al pavo como “cojudo”, que no viene de “cojo” pero va por ese camino. Ahora bien, el pavo gozaba también de otro seudónimo o sinónimo (¡Me da pavo... tengo pavo... fulano es un pavo... zutano es un pavo zonzo... y, así, por el estilo) Sin embargo, en lo íntimo de mi alma y de mi cultura sensacional, yo sabía esa cosa terrible de que “pavo” significaba “Perú” y viceversa. Recuerdo que la mente se me hizo un milk-shake cuando, en el aeropuerto de Nueva York sufrí esta humillación:

-¿Name of your country...?
-Pavo… ¡Oh, excuse me… Turkey.. no, no.. Perú…!

Fue terrible y no lo he olvidado jamás. Pero seguí investigando, computando, resumiendo y buscando hasta llegar a una alternativa: ¡O Perú, nada más, aunque signifique pavo... o Pavo, nomás, aunque todo el mundo me haga cachita...
Finalmente, me quedé con lo de “Perú”, que era más familiar. Y así he venido sobreviviendo a la dicotomía “Perú-Pavo” hasta que, hace pocos días, el burgomaestre limeño (Ojo, no “vulgomaestre”, como otro que tuvimos no sé cuándo) a quien felicitamos por haber echado de la plaza de Armas a Pizarro (no el cobrador de no sé qué, sino al que vino con Almagro y eso) para deshumillar a la ciudad, pero pensamos que sería cosa de consultarlo con su almohada porque yo –desde que se me cayó el reloj en la sopa- no tengo tiempo. En efecto, la plazuelita es como para barrio pobre de provincia misérrima; las mangueras que riegan el área central hacen llorar a la gente. No sólo porque el agua, al saltar, salpica en los ojos y, francamente, se le ve pobrísima, como un amigo que invirtió sus fondos en bonos del Gobierno, antes de matar a tres funcionarios y de suicidarse él mismo. ¿Por qué no le pusieron una estatua de Atahualpa? Alguien dijo, por ahí, que el cholo era ecuatoriano; “mono”, para decirlo familiarmente porque yo estuve deportado tres veces en Guayaquil y me trataron como de la familia. Pero es que en esa época no había fronteras sino las dispuestas por la corona española. El mundo ha cambiado; Bolívar está en la plaza del Congreso (O “Siníngreso económico, según dicen sus guachimanes, también conocidos como “diputados” y “cenadores” (De cenar a “menú libre”); San Martín, que le hizo la prueba del esfuerzo a una niña de trece años, con la cual se largó a Francia cuando todavía no éramos “libres” porque, la verdad, al 28 de Julio habría que ajustarle el almanaque. Ayacucho recién se produjo en el año 24. Pero, como dicen, “el fuerte come primero y el débil no come nunca”. Ahí está Sucre, un tipo extraordinario. Y sigue la lista, pero no sigo porque estoy apurado.
Además, llamarla “Plaza Perú” no tiene peso, como una flaca que conozco por ahí. Donde hay que poner un gran monumento es en la Plaza de Armas del Perú, mi estimado alcalde, a quien no veo desde hace taitantos años. La plaza de Armas tiene una historia hermosa, propia y enaltecedora. Ha sido testigo de mil acontecimientos que nos enorgullecen. En el 895 mi padre salió con unos amigos suyos a “contar cadáveres”. Y según el taita, que no mentía, contaron cinco mil muertos entre Piérola y Cáceres. ¿Todo eso lo vamos a cambiar con un chorrito que, con perdón de la concurrencia, en Piura llamarían “miaus de borracho” si vienen a ver el supuesto chorrazo de la placita en cuestión, ¿Dónde, mi estimado alcalde, está la gran Estatua que se merece José Santos Chocano? (abajo). ¿Y la de César Vallejo? (arriba). ¿Y la de tantos grandes hombres que no están consagrados por mediación de algunos huachafos de origen extranjero que odian a Chocano o desprecian a Vallejo?. Cuando tenga usted un poco de tiempo, agarra, me llama, me invita un lonchecito y yo, en cuya casa se han hospedado Georgette Vallejo y la esposa centro americana de Chocano, amén de muchas otras cosas que conozco, en cuanto a lo que son verdaderos delitos contra la historicidad patria. Ahora no lo vemos, pero en un futuro corto, cuando el Pavo, digo, el Perú despierte vamos a tener un verdadero terremoto social. El Pavo es de todos los comensales y quienes sigan pensando en la “repartija” se van a despertar en cualquier momento. Aquí hay que entrar con mano de hierro (no de “yerro”, que es error, sino de “hierro”, que es firmeza) Mientras tanto y regresando a su placita, piense usted mi querido Alcalde: Si a la fuente no le ponen agua de colores sino agua de caño, nomás, van a creer que es ducha o caño para lavarse la cara. Póngale colores al agua, por lo menos. Ítem más como aquí cada quien hace lo que le “dea” la gana, si corta el agua por la noche la convertirán en picherio u orinario, con perdón de la palabra; hay que prohibir sentarse en los bordes a comer sánguches o cosa parecida (lo cual exige varios vigilantes las 24 horas; hay que suprimir el paradero de la esquina porque le quita respeto al tinajón, así como -importante- tiene que hacer salir del sexto o séptimo piso del edificio central a la Oficina de Inteligencia, desde donde vigilan a quienes, con larga-vista y todo, están vigilando, fotografiando y filmando a cuantos se acercan a la puerta lateral de Palacio o se orinan en el rinconcito, que también lo hacen cuando no están de acuerdo con el Régimen. Para terminar, porque se me acaba la cinta de máquina, a la plazuelita hay que ponerle su cartelito, cosa que la gente no se confunda. O sea, algo que diga “Plaza del Perú”, que en realidad es una plazuelita como las de la Sierra, o las iniciales, nomás (P.P) como “Plaza del Perú”, que la gente aprovechará para usar las dos “pes” (P.P. o P. de P. por ejemplo) o, finalmente, para quienes hemos viajado por todo el mundo y tomando una decisión enérgica, ponerle, nomás “Plaza del Pavo”, para demostrar que somos cultos y que hablamos portugués. ¿Se imagina usted, por ejemplo, con qué entusiasmo gritarían los hinchas si nuestro país jugara algún partido internacional de fútbol y estuviéramos a punto de la victoria?

¡Pavo o no Pavo, Pavo será...!

LOS 77 DE DON SOFO

12 DICIEMBRE 2008
Paita
Escribe: RAUL F. MOSCOL LEON
rafemole@yahoo.com
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Sofocleto apaga las velitas, el día de su cumpleaños número 77, en Paita, Piura, Perú.

GRAN SERENATA A SOFOCLETO

12 ABRIL 2003
Piura

A UN GRAN ESCRITOR

Un hombre trabaja en su escritorio, saca hojas escritas y hojas nuevas. Repasa con la mirada lo que hizo el día anterior, se vuelve hacia las hojas y comienza a redactar. Está concentrado; su gesto varía conforme el texto avanza. Por su imagen, algo nublada por la penumbra de la escena, podemos suponer que se trata de un catedrático, un profesional en sus asuntos.
Si miramos lo que hay en el papel talvez cambie nuestro juicio: no escribe números ni lleva cuentas; no prepara una conferencia ni elabora un informe; ni siquiera redacta una carta... Nuestro dedicado amigo escribe Sinlogismos.
Luis Felipe Angell De Lama, mejor conocido como Sofocleto, es (y seguirá siendo) un escritor peruano, autor de una serie de aforismos y epigramas que bautizó ingeniosamente con el nombre de "sinlogismos". Pero, ¿qué son los sinlogismos? Según el autor, "ideas llevadas a la máxima condensación conceptual e idiomática que rompen esquemas dando una nueva forma a la verdad". Pero no debemos dejarnos engañar por esta definición un tanto formal. Los lectores han de saber que Sofocleto es un iconoclasta incorregible: para él, nada es sagrado, ni existen los tabúes. En consecuencia, los sinlogismos resultan ser, sobre todo, una fina mezcla de irreverencia, frescura, ironía, agudeza, y una fuente inagotable de ingenio y buen humor.
Con un ingenio innato y una creatividad a flor de letras, Sofocleto ha plasmado su manera particular de ver las cosas; esa forma de percibir la realidad ha hecho que se le reconozca mundialmente como un escritor famoso. Es por ese motivo (no el reconocimiento, sino sus buenos escritos) que quise dedicarle unas cuantas líneas a quien consagró muchas horas de trabajo a la noble vocación de escritor. Y que ahora nos deja un gran vacío con su partida a la eternidad (arriba, derecha).
Gracias Sofocleto por todos tus escritos que quedaran grabados en nuestra memoria como prueba fehaciente de tu gran ingenio. Piura, el Perú y el mundo quedan agradecidos con tus obras. Que Dios te tenga te bendiga y te tenga es su gloria.
Tu sobrina.
Katherine Evilyn de Lama Miranda.

jueves 11 de diciembre de 2008

LOS PERIODISTAS Y EL PARQUE SOFOCLETO

11 DICIEMBRE 2008

ESCRIBE: RAUL FERNANDO MOSCOL LEON
rafemole@yahoo.com

La Municipalidad de Paita inauguró, en el día del cumpleaños número 77 de Luis Felipe Angell de Lama -el 12 de abril del 2003- y contando con su presencia, el Parque “SOFOCLETO” en el sector conocido como “La Punta”, en Paita, Piura, Perú. Su construcción lo realizó la comuna que encabezó el Q.F. Walter D. Wong Ayón, por un monto que sobrepasó los 27 mil nuevos soles.
En el centro de este moderno paseo se ha colocado el busto de Luis Felipe Angell de Lama, que donó el Centro Federado de Periodistas de Piura, presidido en aquel entonces por Raúl F. Moscol León.
La idea de la construcción del parque SOFOCLETO la hizo llegar al alcalde Wong Ayón el periodista-ingeniero industrial-profesor Moscol León, quien entregó el busto de Luis Felipe, en ceremonia especial, durante la Semana Jubilar de Paita del 2003.
La efigie mira al mar, cuyas olas, al “encontrarse” en su constante ir y venir, parecen aplaudir la gran decisión de la comuna paiteña de perennizar la memoria de su Hijo Ilustre, como un justo reconocimiento al gran aporte que hizo SOFOCLETO a las bellas letras.